• Problemas escolares.
  • Timidez y habilidades sociales.
  • Problemas de sueño y alimentación.
  • Miedos, fobias, ansiedad.
  • Adaptación al divorcio.
  • Control de esfínteres.
  • Depresión.
  • Déficit de atención con hiperactividad.
  • Déficit de atención sin hiperactividad.